Según la Organización Mundial de la Salud; es la infección, ulceración y/o destrucción de tejidos profundos (gangrena) asociados a neuropatía diabética y diferentes grados de isquemia por enfermedad arterial periférica siendo el resultado de interacción entre múltiples factores metabólicos.

La hiperglicemia mantenida va dañando la micro y macrocirculación junto a las terminaciones nerviosas, en forma silenciosa y progresiva, lo que va disminuyendo la irrigación y sensibilidad, de ahí que muchos pacientes tienen pequeños traumatismos, por ejemplo; el roce de un zapato gastado, sin sentirlo y solo se dan cuenta cuando la herida sangra o se infecta amenazando la viabilidad del pie.

El tratamiento del pie diabético es de alta complejidad y requiere un equipo de profesionales calificados y con experiencia.